Un nuevo horizonte de placer

Un nuevo horizonte de placer
Quizás esta sea simplemente una historia aburrida, pero quiero contar, como un pequeño juego se convirtió en lo que hoy es uno de mis mayores placeres.

Hace ya unos años, en una tarde de esos veranos secos y cálidos que hacen por mi zona, tumbado en la cama viendo una serie con la que entonces era mi pareja, se me encendió la bombilla. La calor, culpable de mi idea y su desenlace.

Al acabar el capítulo en cuestión, le dije, –Oye, ¿te vienes a darte una duchita fresquita conmigo?–. Ni corta ni perezosa, se levantó de la cama y se quitó las únicas prendas que llevaba puestas en casa esos días calurosos, una camiseta de tirantes y las bragas. Sin decirme una palabra fue para el baño y estado alli con voz bastante alta me soltó. –No sé a qué coño esperas para venir–, eso me encantaba de ella, ese desparpajo.

Pues allí que fui. Lo primero fue refrescarnos un poco, pero el roce, el jabón, todo hizo que volviese la calor, hubo muchos detalles, pero llegados a un punto, ella se puso detrás de mí, era una postura que yo ya conocía, le gustaba ponerse allí(a mi tambien si soy sincero) y empezaba a masturbarme mientras se dejaba caer su peso sobre mi, para que notase bien sus tetas en mi espalda. Me encantaba y me encanta. Sin darme cuenta, y mientras yo estaba apoyado con las dos manos contra la pared, su mano rapidísima busco un sitio donde nunca había estado. Mientras me seguía masturbando, con la otra mano, empezó a masajear mi ano, no se si fue por el calentón, pero su dedo, no tardó demasiado en meterse. Siguió jugando con el dedo y masturbandome, me corrí, como jamás había hecho. Mis piernas temblaban de placer, mientras ahora sí, terminamos nuestra ducha.

No hubo comentarios por su parte, ni por la mía, de lo sucedido durante un par de semanas.

Finalmente una noche, cuando empezábamos a darnos arrumacos, le dije –Me encanto lo de la ducha y me gustaría volver a probarlo–. Se empezó a reír como pocas veces, cuando termino de reir, me dijo, –Llevaba dias que queria oirtelo decir–. Supongo que ella siempre supo que me gusto ya que fue hacia su armario y saco mi primer juguete anal, no era demasiado grande, sabía lo que se hacía.

La noche mejoró de forma inesperada, bien lubricado el juguete nos dispusimos a repetir lo de la ducha pero fuera de ella, pero esta vez la postura fue distinta, esta vez tumbado boca arriba, podría ver su cara de locura, diversion, placer, mientras me chupaba la polla y me metia el juguete por el culo, siempre recordare esos ojos.

Desde entonces se convirtió en una práctica muy habitual entre nosotros, con diferentes juguetes, pasados unos meses, compre un strapon con la intención de usarlo bastante.

Nunca me atrajo especialmente el anal, ni siquiera cuando era yo quien se lo hacía a otra persona. Pero desde ese dia de verano, entendi porque me insistia una y otra vez en que a ella le gustaba por el culo. Desde ese dia, a mi tambien me encanta el anal.

Ese día me descubrió las maravillas del probar cosas nuevas.

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