MI AMIGA TRANSEXUAL

Blowjob

MI AMIGA TRANSEXUAL
Puedo escribir y contar esta historia después de una experiencia sexual apasionada, tan fuerte e intensa, que cambió radicalmente mi mentalidad y mi modo de ver la realidad.
Antes que nada, me presento: soy Nicolás, tengo 68 años, viudo desde hace mucho tiempo, permanezco solo en la vida; no quise después de la muerte de mi mujer, tener una nueva relación afectiva estable; así que me dediqué a vivir tranquilamente, sin compromisos serios; tengo frecuentemente sexo con distintas mujeres, pero son simplemente, aventuras pasajeras, pues sólo quiero disfrutar el momento y nada más.
En una de esas tantas aventuras sexuales esporádicas; hubo una en particular, que me hizo gozar tanto, que llegó a durar un mes; por lejos, la aventura más larga en el tiempo que las otras. Esta historia tuvo la potencia de hacerme cambiar mi mentalidad machista y retrógrada. En esa etapa pasada de mi vida, nunca hubiera pensado, ni siquiera imaginado y ni me lo hubiera permitido, follar con una chica transexual.
Fue justamente eso lo que pasó: tuve durante un mes muchísimas relaciones sexuales con una hermosa transexual pasiva, que mejor que las mujeres, supo darme mucho placer y satisfacerme plenamente.
Conocí a esta chica transexual en una fiesta de gala organizada por una institución benéfica, de la que soy socio y benefactor. La fiesta se hizo en un hotel lujoso de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, durante el mes de diciembre del año pasado, un día sábado. Asistí solo a la fiesta, a la cual no tenía demasiadas ganas de ir; pero debía cumplir y estar presente. Llegué con la intención de quedarme un rato y luego retirarme lo más rápido posible. Ya en la fiesta, entre los muchísimos invitados; me llamó la atención “una hermosa señorita”, que alcancé a divisar de lejos. Me impactó su figura…tenía un cuerpo espectacular…claramente sobresalía por encima de todas las mujeres allí presentes. Presté más atención y observé que no tenía compañía…estaba sola al igual que yo. Decidí acercarme y entablar un diálogo con ella. Ya frente a ella, que solitariamente esperaba en la barra de tragos una copa de champagne, me deslumbró aún más…era bellísima. La saludé cordialmente: “Hola!!! Buenas noches!!! Qué hermosa velada!! Muy buena la fiesta…no??”. Ella me miró y sonriendo me contestó el saludo: “Hola!! Sí…la noche es espléndida y es estupenda la fiesta!!!”. Tras contestar mi saludo, inmediatamente me presenté: “Soy Nicolás…encantado de conocerte!!!”. Ella correspondió diciendo: ” Soy Constanza…mucho gusto!!”. Mientras le llegó su champagne, la acompañé pidiendo un whisky para mí…y se entabló el diálogo. Le pregunté: “Viniste acompañada?” Respondió: “No…vine sola…no quise dejar de estar en este evento, pues soy socia de la Fundación y colaboradora”. Le hablé siguiendo el hilo de la conversación: “¡¡Qué casualidad!! Yo también soy socio y colaborador, y también vine solo!!! Menos mal que no soy el único y que pude encontrarte a vos…así podemos acompañarnos para que la fiesta sea más linda para ambos!! Ella sonrió y guiñándome uno de sus preciosos ojazos azules me dijo: “¡¡Afortunadamente nos encontramos…encantada de que me hagas compañía!!!”. De esta manera, estuvimos mucho tiempo platicando y averigüé muchas cosas de ella. Ya sabía que se llamaba Constanza; pero me contó que tenía 28 años; que era soltera y que había heredado una fortuna de su padre que hacía cinco años que había fallecido, dejándole muchos bienes y propiedades. Yo estaba cautivado por la belleza de Constanza; y les juro que nunca sospeché que era transexual…lucía verdaderamente como una chica guapísima. Constanza, es alta, mide 1,75m aproximadamente; delgada, tiene un cuerpo prácticamente perfecto; lindos senos pequeños pero bien redonditos; una cintura de “modelo”; piernas largas muy atractivas y; una cola perfecta, con nalgas paraditas y duritas. Su cara es bella; rasgos faciales finos y delicados; tez blanca; ojos azules; nariz chica y respingada y; una boquita muy sensual con labios carnosos. Es rubia y tiene una cabellera larga y alisada. En aquella fiesta estaba despampanante: lucía un vestido de gala rojo de seda con encajes muy finos; sandalias rojas también con tacones de aguja; perfectamente maquillada, y un exquisito perfume importado; su aspecto era radiante. Bailamos aquella noche, bebimos mucho alcohol, nos divertimos a tal punto, que mi intención inicial de irme temprano de la fiesta, estaba completamente abortada. Estaba fascinado con la compañía que había encontrado, y ya me sentía totalmente seducido por ella. Ya casi al final de la fiesta, pusieron una canción romántica lenta…bailamos…la tomé de la cintura, ella se abrazó de mi cuello y al ritmo lento de la música, rozamos nuestros cuerpos y chocamos suavemente nuestras frentes, cara a cara; mientras que yo podía sentir sus senos apretándose contra mi pecho…nos miramos fijamente…y no pude soportarlo más…la sorprendí con un beso en la boca. Constanza no me rechazó ni se m*****ó…sus labios contestaron el beso que le di…y nos fundimos en un beso largo y apasionado. Le susurré al oído: “¿No te parece que llegó la hora de irnos y de buscar un lugar más tranquilo??”. Contestó susurrándome también al oído: “¡¡Hace rato que tendríamos que habernos marchado de aquí!!! ¡¡Quiero también un lugar tranquilo!!”…y dicho esto, me mordió suavemente el oído y me besó la mejilla.
Completamente excitados, salimos del salón de fiesta, llegamos a la recepción del mismo hotel donde estábamos y pedimos la mejor suite. Subimos por el elevador, mientras la besaba apasionadamente…ingresamos a la habitación…nos echamos en la cama y durante las caricias y los besos que nos habían llevado a un clima de excitación plena…Constanza, dijo: “¡¡Espera, espera…detente por favor!!!”. Sorprendido y desconcertado le pregunté: “¿Qué sucede? Te pasa algo? ¿Hice algo que te m*****ó?”. Ella me miró con lágrimas en los ojos y me confesó su verdad oculta: “¡¡No, no eres tú el problema!! Al contrario…me gustas!! El problema soy yo!!”. Mientras yo permanecía mudo y desubicado, ella continuó con su explicación: “Hay algo que no sabes sobre mí!! Perdona si no te lo dije desde el comienzo, pero tuve miedo que te alejaras y huyeras despavorido de mi…me agradaste desde que te acercaste a saludarme y quise sinceramente que me hicieras compañía…pero hemos llegado a esta situación de intimidad y no quisiera que descubrieras lo que soy durante el sexo…Nicolás…¡¡¡soy una chica transexual!!! ¡¡Esta es mi verdad!!”. Abrí los ojos bien grandes; su revelación me impactó fuertemente…no sabía qué decir…qué hacer!!! Sólo atiné a balbucear nervioso: “Pero…¿cómo? ¡¡No lo puedo creer!!! No entiendo cómo no me di cuenta!!”. Ella lloraba y siguió revelando cosas sobre su identidad transexual: “¡¡Perdóname…no quise engañarte…por eso me atrevo a decirte esto, con el riesgo de que te marches y si lo hicieres te comprendería…perdóname…lo siento mucho!! Verdaderamente me gustas y tenía muchas ganas de hacer el amor contigo…pero puedes irte si así lo deseas!!! Permanecí en silencio e inmóvil por un instante, y luego le pregunté: “¿En todo lo demás, lo que charlamos…también me mentiste o me ocultaste algo más?” Respondió sin dilación: “¡¡No te mentí ni te oculté nada más!!! ¡¡Sólo oculté lo que ahora te revelé!!!”. Ya más tranquilo, seguí indagando: “Pero…explícame…cómo puedes ser tan hermosa y lucir como una verdadera mujer, al punto, que no pude darme cuenta de ello???” Constanza me explicó: “Te dije que heredé una fortuna…bueno…utilicé parte de esos bienes para realizarme una operación costosa de cambio de sexo en Europa; hice un tratamiento hormonal; me sometí a muchas cirugías de implantes; cirugías estéticas; gimnasia; tratamiento psicológico; aprendí a tener modales, gestos y actitudes femeninas; me feminizaron el rostro, la voz; este proceso de transformación o transición duró tres años y fue muy costoso, duro y sacrificado. Cambié mi identidad ante la ley, tengo documento de identidad femenino…me siento una mujer en la mente y en mi cuerpo…pues aquí me ves…soy el resultado de todo este proceso…te aclaro…no tengo pene…me lo sacaron y me hicieron una vagina…así que me considero absolutamente una mujer!!!”. Después de semejante confesión quedé atónito…espontáneamente exclamé: “¡¡¡Wooooow!!!! ¡¡¡Increíble!!! ¡¡Ahora comprendo el por qué no me di cuenta de nada!!! ¡¡¡Eres preciosa!!!! Pensaba diferente sobre estas cuestiones; pero ahora, viéndote y escuchando tu historia, puedo entender lo que te llevó a realizar todo este sacrificio que es admirable!!!”. Ella me miró con dulzura y dijo: “Me alegra que me entiendas”.
Dicho esto se acercó y me dio un beso en la mejilla que me estremeció y me volvió a encender. También devolví el beso con otro beso un tanto más erótico. Allí se encendió ella nuevamente también. Nos abrazamos y comenzamos a acariciarnos…nos besamos apasionada y largamente…nos pusimos de pie…ella me desprendió cada botón de mi elegante camisa…yo suavemente bajé el cierre de su vestido…ya desnudos, nos acostamos, tocándonos y besándonos…ella se montó arriba mío y comenzó a moverse sensualmente…me provocó una grandiosa erección, mientras me practicaba sexo oral, lubriqué su ano con mi saliva…lo dilaté con mis dedos y; cuando todo estuvo preparado, la penetré con suavidad. La follé varias veces aquella mad**gada…permanecimos dos días encerrados en la suite…los encuentros amorosos se extendieron por un mes… en fin…fue mi primera experiencia sexual con una chica transexual. No me arrepiento para nada; al contrario, aprendí cosas nuevas, lo disfruté mientras duró; ahora tengo una mirada más abierta y acomodada a este tiempo…gracias a la hermosa y dulce Constanza, mi amiga transexual.

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