Estrenando un nuevo juguete con Víctor

Amateur

Estrenando un nuevo juguete con Víctor
Estrenando un nuevo juguete con Víctor

Ese domingo de verano desperté de una placentera siesta y encontré que Víctor estaba a mis espaldas, con su verga dura como un garrote. Le dije que no estaba con buen ánimo para jugar a esa hora y además para colmo me sentía hinchada y dolorida, a punto de indisponerme…
Mi maridito adorable se enojó un poco y me dijo que iba a darse una ducha fría para aliviar la tensión…
Cuando regresó del baño, estaba envuelto hasta la cintura con una gran toalla y me encontró arrodillada en la cama, con mi breve bata de raso negro y zapatos de tacón, mi mirada cargada de lascivia, esperando que me perdonara por lo que le había negado un rato antes.
Le pedí que se acercara y cuando estuvo junto a la cama, desprendí la toalla de su cintura. Lo miré a los ojos y comencé a sobarle esa magnífica verga entre mis dedos…
Víctor gimió y me preguntó por qué le hacía eso, si después no iba a dejarme coger…
Le dije que tenía pensado algo mejor para aliviarle la tensión y el stress…
Sentir que su verga iba endureciéndose en mi boca, era algo que me excitaba sobremanera. Mientras con una mano lo pajeaba lentamente. Víctor suspiró y me dijo que si se la seguía comiendo con esa voracidad, me iba a partir la boca en dos y así me lo hizo saber tomándome por los cabellos y obligándome a detenerme. Entonces levanté mi vista y lo miré fijamente a los ojos, diciéndole:
“Quiero te acuestes boca abajo…“Voy a hacerte gozar como nunca”.

Cuando él se tumbó, yo me desnudé completamente, aunque todavía me quedé con los zapatos puestos y me acosté sobre su espalda. Le susurré al oído: “Ahora te voy a devolver todo el placer que siempre me das a mí…”
Comencé entonces a recorrer toda su espalda con mi lengua, lamiendo cada centímetro de su piel. Finalmente llegué a sus nalgas y allí me quedé.

Le separé un poco los muslos, exponiendo su ano a la perversidad de mi lengua, deseosa por darle placer. Cuando él notó cómo la punta de mi lengua lo invadía dio un respingo y sintió que una ola de placer recorría todo su cuerpo. Me dijo que sentía oleadas de placer provocadas por mi lengua lamiéndole el ano, entrando y saliendo. Su respiración se agitaba cada vez más, su verga se puso tan dura que parecía iba a perforar la cama.
Entonces le metí la yema de mi dedo índice, que comenzó a abrirse paso en su ano, tratando de abrir la entrada. Le pedí que se acostara boca arriba y rodeara mi cintura con sus piernas.
Después continué haciéndole una buena paja con mi mano, sintiendo la dureza de su verga a punto de estallar entre mis dedos.
Le metí mi dedo índice en su boca y luego, mirándolo fijamente a los ojos, de un golpe se lo enterré en el culo, sin dejar de pajearlo.

Un largo gemido salió de su boca cuando notó ese dedo entrar hasta el fondo, provocando que su espalda se arqueara y su cabeza se echara hacia atrás…
Yo disfrutaba como una perra viéndolo gozar; Mi dedo entraba y salía de su culo ahora con facilidad, mientras su pija seguía creciendo en mi mano.

“Creo que ahora estás listo”. Le dije. Víctor abrió los ojos y vio que yo me estaba colocando un arnés en la cintura, con una gruesa verga de silicona; un juguete flamante, regalado obviamente, por mi amiga Helena…
Mi adorado maridito cambió su expresión, viendo que yo iba a meterle esa enorme cosa por el culo; pero se dejó hacer; evidentemente, su calentura podía más…
Lubriqué bien el pedazo de silicona con un aceite corporal y con mis dedos unté también la entrada anal de Víctor, quien se relajó y me dejó hacer lo que yo tanto quería…
“Sé lo que vas a sentir bien duro adentro”.. Le dije. “Pero te va a gustar…”
Coloqué la punta bien lubricada en la entrada del culo y comencé nuevamente a acariciarle la verga, que seguía muy dura. Me impulsé hacia adelante empujando despacio, pero encontré cierta resistencia.

“Tranquilo, amor, al principio duele un poco, pero después vas a gozar”
Él intentó relajar sus músculos. Tomándose las nalgas las separó para facilitar la entrada, notando como después de otro leve empujón la cabeza de la verga negra entraba en su culo.

Se quejó un poco de dolor, mientras sentía cómo yo empujaba cada vez más, sacando y metiendo lentamente esa cosa enorme de su culo, entrando cada vez más profundamente.

Yo estaba disfrutando con el espectáculo y me encontraba como una perra en celo, con mi concha totalmente mojada. A la vez que sodomizaba a Víctor, empecé a jugar con mi clítoris, que estaba inflamado como nunca. Mientras la verga había llegado por fin a quedar entera dentro de su culo.

“Ahora que entró completa, vamos a acelerar un poco el ritmo” Le dije.
Comencé a cogerlo más rápido, con embestidas largas, lentas, pajeándolo con una mano al mismo tiempo que me tocaba yo misma.

Él estaba empezando a sentir el placer prometido. Movía su cabeza de un lado a otro y jadeaba ya de forma ostensible.
“Te gusta, amor?”. Le pregunté, pero no me pudo responder.
“Ahora vas a ser mi putita; como yo siempre soy la tuya” Le dije riendo…
Continué bombeando su culo con más potencia y ganas. Por sus gemidos sabía que él ya estaba casi a punto. Cuando todos sus músculos se tensaron, entonces dejé de pajearlo; quería que acabara él solo, gracias al placer que le estaba proporcionando esa verga ensartada en su culo.
Cuando comenzó a aullar anunciando su inminente orgasmo, le propiné varias embestidas más. Entre alaridos de placer, su semen estalló con tanta furia, que llegó hasta mi cara…

Entre sus gemidos y la visión de los largos chorros de semen que salían de su verga, de repente sentí mi propio orgasmo, con una intensidad realmente inusitada. Comencé yo también a gritar como una loca, sin poder controlar mi cuerpo que estallaba sacudido por fuertes convulsiones. Cuando terminé de gozar, aminoré el ritmo de mis embestidas, sin sacarla, convirtiéndolas en leves empujones que hacían que él siguiera disfrutando de los últimos estertores.

La saqué muy lentamente, tratando de prolongar un poco más el placer de mi adorado esposo. Lo besé tiernamente, pero él ya se había desmayado

Bir cevap yazın

E-posta hesabınız yayımlanmayacak. Gerekli alanlar * ile işaretlenmişlerdir