yo soy julieta

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yo soy julieta
Mi nombre es Julieta o al menos ese debería de haber sido, y no es que no me guste mi nombre sino que me gusta ese nombre tan femenino. En este relato contare como me fui dando cuenta de que yo debía de ser Julieta y no el niño que me habían impuesto, desde pequeño siempre desee ser diferente de lo que realmente era, no gustaba mucho de los juegos bruscos ni de coleccionar cosas raras como bichos o piedras, yo prefería ver cosas hermosas como los vestidos de mi hermana y de las demás niñas que lucían tan coquetas.

Siempre me llamo la atención el sexo, tal vez más que a los niños y niñas de mi edad, recuerdo cuando me di cuenta que mi madre no tenia pene y que yo si, en ese momento se desperto mi curiosidad. Unos años después cuando ya contaba con 8 años vi mi primer película porno, en casa de mis primos, el actor principal era un hombre muy guapo que tenía una voz potente y un paquete mejor, eso me impacto pues no sabia que era tan grande, la chica era una mujer de pechos no muy grandes pero muy cachonda, con ella dormida en la cama vistiendo un camisón negro y nada mas, de pronto llego el hombre y la despertó con un beso, depuse la fue tomando del pelo y la hizo arrodillase frente a él mientras frotaba su cara en su paquete, ella parecía disfrutar mucho con eso, pero era solo el principio.

Después desabrocho su pantalón y libero su linda pija que ella tomó entre sus manos y comenzó acariciándolo y oliéndola mientras él la tumbaba en el piso acercándole cada vez más y más su precioso instrumento, que crecía a cada momento y se lo metió en la boca por completo ella parecía poseída por un placer inmenso y lo hacía con locura. Esto me hizo excitarme a tal grado que no podía esconder mi estado.

Ella seguía lamiendo y chupando de tal forma que se antoja, él se safó con trabajo de su boca que no lo deja ir y le dijo “ya verás que vas a sentir con esto” y se acerco a su pucha totalmente húmeda, tomándola por la cintura y bombeando mientras gemía de placer, él termino en su cara y ella golosamente limpio toda muestra de sexo.

En fin esta película avivo mi instinto sexual y mi curiosidad, yo deseaba realizar algo como lo que había visto, y ya lo hice, solo que quería ser ella, sentirme poseída dando placer y recibiéndolo. Eso cambio mi vida desde entonces comencé a soñar con ser mujer, aun que inconscientemente me sentía como una niña. Por las tardes me quedaba sola en casa pues mi madre trabaja y eso era lo mejor pues podía probarme su ropa y jugar a que era toda una mujer, me encanto el dulce desliz de las finas telas sobre mi cuerpo y lo hermosa que se ve la figura engalanada con tan bellos vestidos, aunque era muy pequeña para lucirlos bien.

Conforme seguí creciendo me ajustaba cada vez mejor la ropa de mi madre e incluso con un poco de relleno podía hacerme unas buenas tetas, pero eso no era todo gustaba de explorar mi cuerpo y ya era un artista en hacerme pajas, mientras disfruta de aquel encanto, sin embargo he de confesar que no me parecía que una niña como yo tuviese que orinar de pie, cuando ya contaba con diez años me di cuenta que jamás podría hacerlo mismo que aquella mujer que tanto placer me había trasmitido disfrutando de tremendo faje, entonces fue cuando descubrí que alrededor de mi ano podía sentir descargas eléctricas que corrían por todo mi cuerpo, fue algo realmente ecepcional y que nunca había siquiera imaginado.

Otro día en casa de mis primos pude ver otra película donde las mujeres comenazaban con una buena chupada y luego se las dejaban ir por el aniceto, eso me excitó en sobre manera pues me di cuenta que era posible hacerlo aunque no fuera una niña de verdad.

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